Periodismo comunitario y la lucha de las mujeres indígenas en México
En el Día Internacional de la Mujer Indígena, recordamos el legado de las periodistas triquis Felícitas Martínez Sánchez y María Teresa Bautista Merino.

Este 7 de septiembre, en el marco del Día Internacional de la Mujer Indígena, el gremio periodístico en México honra la memoria de Felícitas Martínez Sánchez y María Teresa Bautista Merino. Ambas fueron piezas clave en la fundación de la radio comunitaria La Voz que Rompe el Silencio en la sierra de Oaxaca durante el año 2008. Su labor informativa permitió que las voces de los pueblos originarios tuvieran un espacio de expresión frente a las realidades sociales de sus comunidades.
La trayectoria de Martínez Sánchez y Bautista Merino se vio truncada el 7 de abril de 2008, cuando fueron víctimas de una emboscada mientras transitaban de regreso de una cobertura informativa en el municipio de Llano de Juárez. Este suceso representó un golpe significativo para el ejercicio del periodismo regional, pues visibilizó los altos riesgos que enfrentan las mujeres que asumen la labor de comunicar desde las comunidades indígenas en contextos de alta vulnerabilidad.
El impacto de este caso trascendió las fronteras locales, convirtiéndose en un símbolo de la lucha por la libertad de expresión en entornos rurales. A pesar de los años transcurridos, las organizaciones de derechos humanos y colectivos de periodistas continúan exigiendo condiciones de seguridad adecuadas para quienes ejercen el oficio en zonas de conflicto. El compromiso de las comunicadoras triquis ha servido como un referente ético para las nuevas generaciones que buscan documentar la realidad desde la perspectiva de los pueblos originarios.
Actualmente, diversas instituciones y colectivos civiles mantienen el diálogo sobre la necesidad de fortalecer los mecanismos de protección para comunicadores en todo el país. La labor de las mujeres indígenas en el periodismo sigue siendo una pieza fundamental para la construcción de una sociedad más informada. Recordar este legado es un acto necesario para garantizar que el silencio no sea la respuesta ante la violencia contra la prensa mexicana.


