sábado, 12 de septiembre de 2026

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Cuestionamientos internos en la 4T marcan distanciamiento político con Rubén Rocha

Diversos sectores del oficialismo han marcado distancia respecto a la gestión del gobernador de Sinaloa ante recientes crisis de seguridad.

Redacción Eco Nacional
Foto: quadratin

El panorama político en Sinaloa ha experimentado un giro significativo durante las últimas horas, luego de que diversos actores y representantes del bloque oficialista comenzaran a manifestar un distanciamiento público respecto a la administración del gobernador Rubén Rocha Moya. Este fenómeno de alejamiento político se ha intensificado tras una serie de incidentes de seguridad que han puesto a la entidad en el centro del debate nacional, provocando que integrantes de la coalición gobernante eviten respaldar de manera directa las acciones del mandatario estatal.

Desde las oficinas de representación política en la Ciudad de México, el mensaje ha comenzado a permear en las estructuras de la cuarta transformación. Fuentes cercanas a la coordinación parlamentaria señalan que la preocupación radica en el desgaste de la imagen pública del gobierno local y sus posibles repercusiones en la cohesión del movimiento a nivel nacional. La estrategia de deslinde parece responder a una necesidad de preservar la estabilidad del proyecto político ante la creciente presión social por la situación en el estado.

El gobernador Rocha Moya ha enfrentado en los últimos meses críticas constantes sobre su capacidad para contener la inseguridad en la región, un tema que ha sido abordado de manera recurrente tanto en el Senado de la República como en la Cámara de Diputados. Aunque el mandatario ha insistido en la coordinación institucional con la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, los llamados a una revisión profunda de la estrategia estatal se han vuelto más frecuentes entre sus propios correligionarios.

Analistas políticos observan que este proceso no es un hecho aislado, sino una señal de que las estructuras del partido están ajustando sus alianzas ante el costo político que representa la crisis sinaloense. Mientras el gobierno federal mantiene los canales de comunicación abiertos a través de la Secretaría de Gobernación, la distancia política entre los cuadros nacionales y el gobernador de Sinaloa marca una nueva etapa en la gestión de la crisis, donde la supervivencia política parece depender de la capacidad de deslindarse de los resultados locales.

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